San Martín: corrigiendo rumbos


El “Santo” tuvo una década marcada no sólo por lo que pasó dentro de la cancha, sino también por las decisiones dirigenciales.

Si retrocedemos diez años en el tiempo, situándonos en el último día del año 2009, encontramos a un San Martín golpeado. Después del ascenso a Primera División en 2008, dirigido por Carlos Roldán, volvió a la B Nacional. El equipo dirigido todavía por Roldán, se había desarmado y le costaba levantar cabeza. Pocas fechas antes del final de temporada, tomó su lugar Pedro Monzón, pero no pudo salvar al “Santo”, y en junio de 2011 tuvo que lamentar un nuevo descenso. Tras la promoción que perdió con Desamparados de San Juan, bajaron a lo que en ese entonces era el Argentino A. En ese momento, el presidente Rubén Ale presentó la renuncia y comenzaron años de penurias.

Noche Negra: Empate 1 a 1 con Desamparados y el descenso al Argentino A

El nuevo presidente fue Emilio Luque, y en 2012, tras la escandalosa salida de Monzón, llegó Carlos Ramaciotti. Sin embargo, pasando mitad de año el mandatario también renunció, y el entrenador tampoco siguió para el año siguiente. Los sucedieron Jorge Garber en el sillón y el “Negro” Roldán en el banco, y con él, la gente volvía a ilusionarse. Pero tampoco funcionó, y en septiembre fue reemplazado. Página aparte es la historia de Gustavo Ibáñez. El oriundo de San Pablo se sumó al club en el peor momento de la historia moderna: 2003, descenso a la Liga Tucumana. A partir de ahí, se quedó hasta llegar a Primera, jugando así en todas las categorías de Argentina con los colores del “Ciruja”. Se alejó una temporada en 2009 por una “Cerveza”, y volvió un año después para quedarse hasta 2014.

El “Ratón” Ibáñez vistió estos colores en todas las categorías del país. Toda una institución.

En el año del mundial de Brasil, Juan José López, conocido por el descenso con River, ya era el técnico, y en el segundo semestre, las elecciones determinaron un nuevo presidente, con un nombre histórico: Oscar Mirkin, acompañado por Claudio De Camilo. Con ellos entró una gran bocanada de aire fresco en Ciudadela, devolviendo al equipo en 2016 a la segunda categoría, después de varias temporadas en las que quedaban a pocos pasos. Tras cinco años de sufrimiento, vencieron en la final a Unión Aconquija, dirigidos por Diego Cagna (que asumió después de Darío Tempesta). Después del 1 a 0 en la ida, las figuras Ramón Lentini y Gonzalo Rodríguez, convirtieron los goles en Catamarca en un 3 a 2 para el infarto y para quitarle el invicto en su estadio al local, quedando así en el corazón de una hinchada que siempre bancó al equipo, incluso en los peores momentos. San Martín corregía el rumbo y apuntaba a una estabilidad que hacía mucho no se vivía en el club.

Lentini y Rodríguez, goleadores de la tarde, se abrazan tras conseguir el ascenso al Nacional en Andalgalá.

Sin embargo, en 2017 se les acabó el tiempo. Las urnas dieron paso a una nueva dirigencia, la de Roberto Sagra. En diciembre de ese año también cambiaron el técnico, apremiados por la exigencia de la gente que pedía volver a máxima categoría. El elegido fue Rubén Forestello, y respaldado por jugadores como el arquero Ignacio Arce, Claudio Bieler, Lucas Acevedo y el “Turbo” Rodríguez, cumplieron el objetivo. Ese 3 de junio de 2018, San Martín obtenía el pase a la Superliga, tras golear a Sarmiento 5 a 1, con dobletes de Bieler y Acevedo y el aporte del “Turbo”. En las instancias finales, la gente se apretaba como sardinas en una lata para alentar al equipo, y para la final, el estadio La Ciudadela dejó afuera a unas treinta mil personas, que cantaron todo el día desde las calles de alrededor. Y no era para menos. La ilusión de jugar por primera vez en la máxima categoría el clásico tucumano tenía ansiosos a todos. Pero la aventura no comenzaba bien. Tan sólo cuatro fechas después del comienzo, el “Shaggy” dejó el lugar de entrenador, y su reemplazante fue Walter Coyette, que en la misma semana había dejado el “Verdinegro” sanjuanino.

El equipo que volvió a Primera: (arriba) “Maxi” Martínez, Claudio Bieler, Ismael Benegas, Rolando Serrano, Lucas Acevedo, Ignacio Arce y Juan Galeano; (abajo) Walter Busse, Alejandro Altuna, Matías García y Gonzalo Rodríguez.

Sin embargo, el 1 de diciembre, tanto el cuerpo técnico como los jugadores, se grabaron a fuego en las retinas de todos los tucumanos. Se jugó el primer clásico tucumano de Primera División, con un Atlético que peleaba los primeros puestos, y el “Santo” que sólo había ganado dos veces en trece partidos. Pero uno de los triunfos fue sobre el puntero, Racing. Esa noche, el José Fierro se llenó de camisetas celestes y blancas, rodeando a las 11 “Rojiblancas” que entraban al campo de juego. El local golpeó primero, cuando a los 10 minutos Luis Rodríguez cambió por gol un penal del que todavía quedan dudas. Para peor, apenas empezado el segundo tiempo, David Barbona marcaba el segundo del “Decano”. Pero dos minutos después, Luciano Pons le daba al “Ciruja” un rayo de esperanza. Cuando faltaban poco más de quince para el final, Acevedo conectó un córner con un cabezazo mortal y característico del central, y en otros dos minutos, Ciudadela explotó (casi literalmente) con el gol de Tino Costa, que quedó para la historia de ambos clubes y de la provincia también. En los libros quedará por siempre escrito como la noche en que San Martín dio vuelta un clásico en 25 de Mayo.

Tino Costa se aleja festejando el gol que concretó el triunfo histórico, mientras que tanto jugadores como hinchas “Decanos” quedan atónitos.

Pero su paso en primera no terminaba ahí, y todavía quedaba lo más difícil. Los endemoniados promedios apremiaban, y Coyette nunca le encontró la vuelta al equipo. Por eso, en febrero de este año recurrieron a un especialista en la materia. Ricardo Caruso Lombardi llegó a nuestra provincia con la misión de hacerse cargo de una tarea muy delicada, que finalmente no pudo cumplir. Cuando todavía quedaban dos fechas del campeonato, los de Bolívar y Pellegrini perdieron la categoría, y su verdugo fue Boca.

En el segundo semestre, ya en la Primera Nacional, San Martín atraviesa un buen momento futbolístico. Bajo la conducción de Favio Orsi y Sergio Gómez, la dupla de la que tanto se dudaba, el equipo marcha primero en su zona, otra vez con nombres conocidos y queridos en las tribunas, como “Nacho” Arce, Juan Mercier (que llegó desde la vereda del frente y se transformó en pieza clave) y el eterno Gonzalo Rodríguez. Lo único más fiel que el “Turbo” en estos diez años, fue la hinchada, que nunca, pero nunca, abandonó a su equipo, y esa es una promesa que renuevan cada fin de semana en Ciudadela. Demostrando ser de las mejores del fútbol argentino.

Recordá lo que para nosotros fue el momento de la década de San Martín:

Previous Iván Gramajo
Next Atlético: resumen de una década histórica

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *