Pandemia de paradojas


El universo se encuentra atravesado por contradicciones. Estamos frente a lo que es quizás la crisis más atípica del mundo.

Las crisis siempre dan a las personas dos salidas posibles: una es la negativa y la otra es la posibilidad de salir airoso y encontrar en lo malo la parte buena, captar la mínima luz que allí existe y potenciarla lo máximo posible.

Un fenómeno para nada esperado es el revuelo que está sucediendo a las claras en la incursión de las actividades físicas al aire libre, ya sea en el trekking, en el running o en la práctica del Mountain Bike.

Ahora bien, todo esto trae aparejado otras cuestiones y deja en evidencia que la provincia no está y nunca estuvo preparada para cobijar al deportista, que como es sabido escapa de lo urbano para empaparse naturaleza, encontrarse con una brisa, abrazar un momento.

La inseguridad es otra cara de la misma moneda y es aquí donde aumentan exponencialmente los casos que dejan expuestos a los ciclistas a situaciones poco agradables y hasta traumáticas como el hecho de perder algo material como la bicicleta o algo peor, la tranquilidad de poder transitar por su propia tierra.

Quizás el porcentaje de robos se mantiene, pero por ende la cantidad de casos aumentó de manera notoria.

Durante estos días, en  el transcurrir de la siesta comenzaron a circular audios de relatos de un robo en el camino al Cadillal con armas de por medio, luego comenzando la trepada a San Javier, lo que hace notar que ya no sólo son en las zonas críticas (y ya conocidas como la avenida siria y Bolivia -algo irrisorio ya que es siempre el mismo lugar-) sino que la inseguridad se va apoderando de todos los rincones. Nos está quitando algo  que tanto ha costado y que tan beneficioso es para el cuerpo y el alma  como  es el crecimiento en la cultura deportiva  y la multiplicidad  de ofertas  recreativas.

Me parece que es el momento en el que el gobierno y las diferentes entidades transmitan y hagan  sentir el apoyo a toda esa gente que por una situación poco habitual  se estaba alejando del sedentarismo que tanto preocupa, y cuando hablo de transmisión hablo de un hecho concreto y real, no de promesas que queden en el aire, porque el ciudadano sale a la realidad en busca de un momento de distensión, a un San Javier real, a un Cadillal real, a un Tucumán del cual somos afortunados de ser provincianos, pero del cual no podemos disfrutar en su plenitud.

Dique El Cadillal:

Viaducto del Saladillo:

Previous El “Ruso” retoma el timón del barco
Next Una nueva aventura

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *