“Nunca sentí prejuicios, es un orgullo ser y formar parte”


Estrella Orellana , Jugadora en Cobra Rugby Club, persigue sus sueños sin soltar la ovalada.  Tras un proyecto familiar, el deporte se convirtió en su estilo de vida.

El rol de la mujer en el rugby pisa cada vez con más fuerza. Estrella Orellana (18) inicia un camino forjado de grandes anhelos y proyectos. Esta disciplina significa mucho más que una práctica al aire libre. Es su cable a tierra. Su motor. Su sostén. Desde que decidió emprender la aventura, jamás nada la hizo dudar de sus ideales. “Nunca sentí prejuicios por jugar. Hoy en Tucumán y en el mundo el deporte creció muchísimo y es un orgullo para mí ser y formar parte”.

No hay momento alguno que no recuerde aquel prístino día en el que tuvo que dejar atrás el miedo para emprender su relación con la pelota. “Todo comenzó por idea de mi mamá (Elena Maza). Ella es la que me llevó un día al club (Cobra Rugby Club), que estaban fundando en mi familia. Mi tía. Necesitaban chicas y bueno, comenzamos las dos. Mi primer partido estuvo con muchísimos nervios pero a la vez emoción. A mí me encanta, la adrenalina que se siente es única. Me siento realmente bien. Me desahogo y me libero de todo».

 

De la mano de sus entrenadores, Orlando Brandán y Marcelo Romano, realiza un arduo entrenamiento que destaca como clave para obtener resultados, siendo la Banda del Río Salí el escenario que los cobija. “Cuando voy a las prácticas me olvido de todo. Es solo la pelota y yo. Quiero dar lo mejor y ponerse las pilas es fundamental. Antes los partidos eran los domingos a la mañana entonces aprendés a descansar y a cuidarte. No podés salir los sábados, las piernas necesitan descansar ocho horas. En la alimentación, también es importante hacer un cambio para poder estar a la altura de la situación”.

Aunque tuvo lesiones en sus tobillos de las que pronto logró reponerse, Estrella Orellana se queda con los mejores momentos que le regaló el rugby. No pasa por su mente abandonar ni renunciar a este camino que pronostica un gran desenlace. Espera con ansias volver a pisar ese verde césped y sentir en sus manos esa ovalada caricia que tan bien le hace a su alma.

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