Los males de fútbol


Desde chicos nos cansamos de escuchar que el fútbol es el deporte más hermoso de todos, esta hermosa frase no debería hermanarse de ninguna manera con el título de la nota, aunque fue el mismo fútbol quien lo permitió.

Jugar a la pelota en las canchas del barrio, destacarse del resto de los jugadores, creer en nuestras condiciones y decidir probar suerte en un club, era antes, el escalón por escalón en aquella escalera a la fama.

Fue entonces, cuando el mismísimo fútbol dejó entrar a los males. Males que llegaron para quedarse, para ensuciar el juego y liquidar la improvisación.

A continuación, voy a nombrar solo a cinco de ellos, aunque estoy seguro que podríamos encontrar más males que cantidad de jugadores dentro de un campo de juego.

La violencia: mal por excelencia. Mancha, manchó y seguirá manchando a la pelota. Esta trágica actividad invade todas las canchas de fútbol de nuestro país. No discrimina categorías.

Logró que prohíban el acceso de hinchadas visitantes, dio fama a delincuentes vestidos de simpatizantes llamados barras bravas. Estos, manejan clubes, tienen trato preferencial, manejan venta de entradas, quinchos y estacionamientos de autos en las cercanías de los estadios.

Tienen relación directa con dirigentes, jugadores y políticos. En muchos casos, son millonarios.

Presión a los chicos: el fútbol actual es una máquina de quemar etapas, no deja que los chicos jueguen para divertirse, les da responsabilidades y exigencias desde categorías muy juveniles.

Les roba las herramientas que aprendieron en un potrero y los quiere convertir en maquinitas futbolísticas perfectas.

Los padres tampoco colaboran mucho en la causa. Ya que se rigen a partir de esa famosa frase futbolera: “espero que nuestro hijo llegue a primera y nos salve a todos”.

Empresas inversoras: años atrás el fútbol le abrió la puerta a los empresarios, quienes llegaron con sus millones de dólares y acabaron con la paridad.

Grandes empresas multinacionales empezaron a comprar clubes e invertir fortunas incalculables en la compra de jugadores, esta increíble táctica terminó por completo con cualquier posibilidad de supervivencia de equipos chicos. Aunque, en algunos casos los hizo equipos grandes.

El precio que se paga por jugadores convirtió al fútbol en uno de los deportes que más plata maneja a nivel mundial.

Política: sobran ejemplos de políticos interviniendo en este deporte. Algunos de esos casos se conocen mediante las “chicanas” de distintas hinchadas, sin existir denuncias legales al respecto: independiente acusa a Racing de tener el gran estadio que posee gracias al ex presidente del país Domingo Perón. Se sostiene que atlético Tucumán recibe ayuda de Alperovich, ex gobernador de Tucumán.

La ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández, implementó el “fútbol para todos” dándole derecho a todo argentino a ver fútbol de manera gratuita, aunque plagaba los televisores de publicidad política a favor de su mandato.

Mauricio Macri, presidente actual, quitó dicho beneficio, sosteniendo que esa plata debía ser usada para fines más importantes. ¿y la plata?

En la década de las 70, Argentina sufría la peor etapa de su historia con la dictadura militar, se sostiene que el mundial organizado en 1978 en este país sirvió para tapar los asesinatos y desapariciones que se sucedían día a día, intentando distraer a la gente.

Es un dicho popular que Mauricio Macri llegó a la presidencia gracias al apoyo del ciudadano hincha de boca. Teniendo en cuenta que este, había sido presidente de dicho club.

Periodistas deportivos: olvidaron el eje de su profesión que era informar. Poblaron los canales de televisión, pretenden ser más protagonistas que los mismísimos jugadores. Poseen un poder enorme dentro del fútbol, son capaces de engrandecer o minimizar jugadores, técnicos y equipos por medio de informes detallistas.

Usan sus fuerzas para intentar poner o sacar jugadores del seleccionado nacional.

No hablan de fútbol, no interpretan el juego, caen constantemente en la pelea y el amarillismo.

Mienten, desautorizan y confunden a la gente. Pretenden ser amigos de los jugadores y en muchos casos se guardan información importante para no afectar su relación con ellos.

Caen constantemente en la chicana y el vedetismo mediático.

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