La equitación y sus lesiones


 

La equitación es una actividad deportiva donde el equilibrio entre jinete, caballo y naturaleza deben estar en perfecta sintonía.

Son muchas las modalidades deportivas dentro de equitación, las principales son la doma clásica, salto de obstáculos, concurso completa (combinación de doma, campo a través y salto de obstáculos), campo a través o cross-country, doma vaquera y raid. Cada modalidad tiene sus peculiaridades en cuanto al morfotipo del caballo, técnica deportiva y entrenamiento del caballo y el jinete, preparación física y equipamiento específico para cada modalidad, tanto para el jinete como para el caballo.

Las lesiones en la equitación pueden afectar tanto al caballo como al jinete.

Independientemente del tipo de modalidad que se practique las lesiones son comunes para todas ellas, siendo algunas lesiones más frecuentes en una modalidad que en otras, por ejemplo los traumatismos por caídas son más habituales en salto de obstáculos o en campo a través.

La equitación puede parecer una práctica deportiva que no requiere grandes exigencias físicas por parte del jinete, este es un error bastante común sobre todo en aquellos practicantes de actividades ecuestres ocasionales, lo que genera con frecuencia lesiones de tipo muscular y tendinoso por sobre esfuerzo o heridas y fracturas por caídas casuales o por desconocimiento de la técnica ecuestre. Pero debemos resaltar que la equitación puede generar lesiones muy graves e incapacitantes por la caída en movimiento desde la grupa del caballo con resultado de traumatismos craneoencefálicos y fractura vertebrales con lesiones medulares, lesiones que pueden generar secuelas incapacitantes aunque por fortuna poco frecuente, pero que el jinete novel debe conocerlas, para en la medida de lo posible, evitarlas.

Las principales lesiones en la equitación pueden obedecer a diferentes causas:

 

Lesiones generadas por el propio caballo. Cualquier modalidad hípica requiere antes su realización, la preparación del caballo, durante este proceso estamos expuestos a heridas y erosiones en la piel por diferentes causas (rascuños en la pared, mordeduras del caballo, lesiones con el ramal), pisotones en los pies por el caballo con lesiones que van desde contusiones a fracturas de los dedos y huesos del pie. Esta lesiones pueden impedirnos ponernos las botas de montar durante un tiempo por el edema y la tumefacción del pie y por tanto la práctica deportiva. Otras lesiones, que a veces pueden ser graves, son por coces del animal, nunca debemos confiarnos cuando estemos por detrás de un caballo y evitar asustarlo.

 

Lesiones asociadas a un equipamiento no adecuado. Cualquier deporte requiere que utilicemos los equipamientos correctos, desde una buena deportiva en la práctica del “running” hasta la bota idónea para la equitación. Cualquier modalidad hípica requiere la utilización de botas de montar, pantalones específicos para hípica, guantes, casco y yo recomendaría la utilización de protectores de la columna vertebral y gafas en actividades en campo abierto. La no utilización de estas protecciones o equipamiento inadecuado nos pueden generar:

– Erosiones y heridas en las manos

– Lesiones en las pantorrillas (erosiones, irritaciones en piel, heridas)

– Irritaciones y escoriaciones en las piernas y nalgas

– Lesiones en ojos con ramas de los árboles

– Traumatismos craneoencefálicos por golpes o caídas de cabeza sin casco

El equipamiento del caballo: monturas, riendas, herraduras, estribos, cabezadas debe conservarse en perfecto estado. Su deterioro puede provocar una caída del jinete por rotura o fallo del material, pudiendo generar desde contusiones a fracturas.

Si la disciplina hípica se realiza es en un recinto, éste debe reunir las condiciones de idoneidad necesarias para evitar las lesiones del caballo y las posibles caídas del jinete. En las modalidades campo a través o “cross-country” es imprescindible la protección de la cabeza con casco y los ojos con gafas de protección para evitar lesiones con las ramas de los árboles.

Lesiones relacionadas con falta de técnica o entrenamiento. Como en cualquier deporte, el conocimiento de la técnica deportiva es imprescindible para evitar lesiones, aún en la práctica amateur de cualquier modalidad hípica es recomendable recibir clases de entrenamiento técnico por buenos profesionales, que además de enseñarnos una correcta técnica nos corregirán nuestros defectos en posición, asiento, colocación de manos y piernas etc., para evitar lesiones.

 

        Asiento y técnica excelente.

La equitación es un deporte fundamentalmente técnico, y su realización incorrecta nos generará lesiones que pueden ir desde tendinopatías por sobre esfuerzo o fatiga, contracturas musculares con mialgias y rotura fibrilares. A nivel vertebral, son frecuentes los dolores lumbares (lumbalgias) tanto por errores o técnica incorrecta en el asiento como contracturas de la musculatura retrosomática (musculatura vertebral posterior) desde el cuello o raquis cervical hasta zona dorsolumbar.

En ocasiones podemos tener una buena técnica, pero no hemos llevado un programa correcto de entrenamiento para una competición o práctica deportiva, lo que nos puede provocar lesiones musculares y tendinosas por sobrecarga o sobre esfuerzo.

Además de una técnica correcta y un entrenamiento ajustado a protocolos, es imprescindible para evitar lesiones, que antes de iniciar cualquier modalidad ecuestre realicemos los preceptivos ejercicios de calentamiento y al finalizar la actividad deportiva incluyamos como parte del entrenamiento, la realización estiramientos durante 10 a 15 minutos fundamentalmente de aductores y musculatura vertebral sobre todo lumbar y cervical. Recomiendo tener en cuenta estas medidas también para nuestro caballo y evitarle lesiones ligamentosas y tendinosas.

Caídas. El caballo es un animal con respuestas imprevisibles ante cualquier circunstancia, lo que puede generar una caída del jinete desde una altura considerable, en la mayoría de los casos de más de un metro y medio y en movimiento, con lo que el resultado lesivo al deportista se ve agravado por estas dos circunstancias. Las caídas son las que genera la lesiones más graves, fundamentalmente luxaciones o fracturas en los miembros superiores desde la clavícula hasta la muñeca o roturas tendinosas (manguito rotador del hombro) o lesiones ligamentosas en codo y muñeca. A nivel de los miembros inferiores también se pueden producir lesiones óseas (luxaciones y sobre todo fracturas) esguinces en rodilla y tobillo e incluso roturas de ligamentos cruzados o colaterales de la rodilla. Estas lesiones son muy variables en función de la posición del jinete durante la caída.

Hay caídas que pueden generar lesiones graves como traumatismos craneoencefálicos (TCE) y  lesiones medulares por fracturas vertebrales o lesiones medulares, que pueden comportar un riesgo vital para el deportista. Los TCE pueden llegar a suponer hasta el 75% de las muertes por accidentes en la equitación y en casos de supervivencia pueden generar secuelas devastadores e incapacitantes para el jinete. LA UTILIZACIÓN DE CASCO HOMOLOGADOS DEBE SER DE DE USO OBLIGATORIO E IMPRESCINDIBLE NO SOLO EN LA COMPETICIÓN SINO EN LOS ENTRENAMIENTOS. Aunque en nuestro  país cada vez se va aceptando más la utilización del casco, todavía no se ha impuesto con uso habitual y normalizado siempre que montamos en un caballo, hagamos la modalidad que hagamos y tengamos la edad que tengamos. Teniendo en cuanta que según diferentes trabajos se cifra que solo utilizan el caso menos de un 25% de jinetes, si esta norma se implementase a todos los jinetes, podríamos evitar un gran número de lesiones craneales y sus consecuencias. Por tanto: “ENCIMA DEL CABALLO UTILIZA CASCO”.

 

Dolor lumbar (lumbalgia). La lumbalgia, es quizá la lesión más frecuente asociada a la equitación. Obedece a dos razones, una secundaria a contracturas musculares por falta de calentamiento y estiramientos durante el entrenamiento o la competición o por falta de técnica en el asiento. Otra causa de lumbalgia es el síndrome facetario, que es un deterioro de la congruencia articular entre las apófisis articulares de dos vértebras adyacentes como consecuencia de una anomalía anatómica lumbar o patología lumbar (anomalías de transición vertebral, espondilólisis, espondilolistesis o escoliosis) o por sobrecarga mecánica en actividades que requieren sedestaciones o bipedestaciones estáticas o en deportes de impacto lumbar como es la hípica. El deterioro de las apófisis articulares vertebrales producen cambios degenerativos semejantes a los que se producen en cualquier otra articulación (rodilla, cadera…) generando dolor lumbar, contracturas musculares, limitación de la movilidad lumbar, dificultad para el descanso nocturno e irradiación a miembros inferiores en ocasiones. En caso de dolor crónico lumbar el jinete debe acudir a un especialista para identificar la causa de su lumbalgia y en función de la etiología planificar un plan terapéutico que irá desde medidas postulares, fisioterapia y plan personalizado de entrenamientos con el apoyo de medidas analgésicas y antinflamatorias locales y por vía oral. El fracaso en el resultado de estas medidas, conllevará tomar medidas terapéuticas o deportivas más drásticas

 

Previous Almagro, el primer objetivo
Next Riesgos en el Skate

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *