“Entrenar cambió mi vida”


Silvana Raquel Ortíz es esposa, mamá, ama de casa, amiga, hija, hermana. Pero por sobre todo es una apasionada de las oportunidades y de los cambios. Del tiempo, la paciencia y la perseverancia. Es una deportista valiente y audaz que con su bici sella caminos y momentos.

Cada vez son más las mujeres que se animan y apuestan por un cambio en sus vidas. El deporte no es un caso aparte. Les otorga independencia, libertad y mayor autoestima. Mejora la convivencia social, aporta relajación y reduce la fatiga y el cansancio. Silvana Raquel Ortiz (36) lo adoptó como una parte especial en su rutina. Su inicio se empapó de recorridos colmados de naturaleza y con el sostén de su familia, su profesor y amigos, escribió las primeras páginas de ésta gran travesía en dos ruedas. “El apoyo es indispensable en esta disciplina y gracias a Dios lo tengo de todos. Ir a entrenar cambió mi vida, es mi cable a tierra ya que en casa me ocupo de todos los quehaceres domésticos”.

La bicicleta no la acompañó desde que nació. Su amor por este deporte comenzó cuando ya tenía a sus hijas y lo cotidiano del día a día comenzaba a colapsar el tiempo. “Desde los 18 años comencé a trabajar y a estudiar. Con los años llegaron mis niñas y ya con mi cuarta pequeña tuve que dejar el trabajo para dedicarme a la casa y a mi familia de lleno. Sentía que me estaba consumiendo, entonces mi marido me dijo busquemos ayuda con las chicas y salgamos a dar unas vueltas en bici en la Perón. Ahí vimos a un grupo de ciclistas manejados por un profesor, nos acercamos y nos gustó la idea de un entrenamiento personalizado. Fue así que llegamos a formar parte del grupo Tongo Bike”.

Silvana destaca lo importante que es contar con la ayuda de sus seres cercanos, sin ellos resultaría difícil poder sumar kilómetros en su aventura al aire libre. “Gracias a mi familia, a mis padres y hermanas puedo hacerlo y cuando ellos no están tengo unas niñeras de confianza, imagínate que con cuatro niñas tienen que ser de mucha confianza”.

El ciclismo le trajo nuevos amaneceres y momentos. Es su desconexión, pero también su fuente de energía. “Salimos de lunes a viernes de 15 a 17 hs a entrenar, hacemos ruta trekking, senda y los sábados excursiones o reconocimiento de circuitos”. Como todo nuevo hábito saludable implicó ciertos cambios pero que sin lugar a dudas valieron la pena. “Mi entrenamiento consiste en llevar una vida sana, sin alcohol y sin cigarrillos. Logré sacar de mis pulmones ese humo negro y llenarlos de aire puro y vida”.

Inmortalizado en su memoria quedará el día que corrió por primera vez. Con todas las emociones a flor de piel, pero con el apoyo de todos sus seres amados. Con la confianza de su profesor y de sus compañeros de senderos y viajes. “Debuté en la carrera Tafí del Valle Etín Manca a tres meses de entrenar, tenía muchos nervios. Encima me inscribo en la Categoría Principiante y cuando le cuento a mi profe me retó, me dijo ya te vas a cambiar vos estás para más. Le rogué que no pero no me dejó así que me cambié en donde ya había gente con experiencia. Todos me decían que lo importante es que termine la carrera y que no me lesione, pero yo quería más. Puse todo mi esfuerzo y logré un 5to puesto. Nunca me voy a olvidar de ese día. Mi emoción era incalculable y más viendo a mis hijas asistiéndome y alentándome y a mi marido que también corrió en esa jornada. La verdad estuvo hermosa. Hubo viento, el clima por momentos se ponía frío, después sol, lluvia y mucho barro”.

Con la mirada en lo que vendrá, sentencia que esto recién comienza y que el rol femenino en las competiciones va creciendo. “En un futuro me gustaría llegar un poco más lejos en esta disciplina, pero soy consciente de que lleva sus etapas así que trato de no desesperarme. Para hacer este deporte tenés que ser muy valiente y audaz y cada vez se suman más mujeres a este hermoso deporte”.

Nunca es tarde para comenzar a apostar por los sueños y por lo que genera bienestar. Silvana Raquel Ortiz con su familia, la rutina del hogar y la crianza de sus cuatro niñas es un claro ejemplo. Siempre hay tiempo para lograr metas y objetivos por más lejanos que parezcan.

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