El sueño del pibe


Todos en la vida tienen un sueño, el famoso y popular “sueño del pibe”. El fin de semana pasado quien pudo concretar ese anhelado objetivo fue Javier Santiago, que cuenta hoy con 40 años y  pedalea desde el año 1992; un tucumano que nos representa de la mejor manera en todo el país, y anoten esto: ¡el en mundo! Sí, porque se pudo ubicar entre los tres mejores del “Enduro World Series” –Categoría Master-, que es el campeonato de enduro, la modalidad del Mountain Bike que crece a pasos agigantados (se cronometran los descensos, con subidas como enlaces entre las etapas).

  El Camino no fue fácil ni sencillo, sino todo lo contrario, ya que las fechas estuvieron distribuidas entre Oceanía, Europa y América,  y esparcidas a lo largo de todo el almanaque.

   La primera parada fue en el continente Oceánico a mediados del mes de marzo, precisamente en Rotorua (Nueva Zelanda), donde Javier se hizo de un tercer puesto y la segunda fue en Tasmania (Australia) donde finalizó 7mo. Pero esta primera parte tuvo un condimento particular, ya que fue compartida con su novia ¨Mery”, quien obtuvo el 1er puesto en su categoría en la segunda fecha.

   La fecha número tres se llevó a cabo dos meses después, en Madeira (Portugal), de allí se trajo un cuarto puesto, y también la satisfacción momentánea de ubicarse segundo en la general, teniendo por adelante sólo a Karim Amour, quien viene de otra disciplina como el Descenso, siendo un profesional en el rubro y con varios campeonatos en su haber a nivel mundial y que es al decir de Javier alguien “casi imbatible”.

   De la Gira por Europa, entre fines de Junio y Principios de Julio, pudo traerse un quinto puesto de Canazei (Italia), circuito perteneciente a la cuarta fecha y, a la semana siguiente, estar participando en Les Orres (Francia) donde obtuvo el cuarto lugar.

   Para la sexta y séptima fecha -que se realizaron en Canadá y Estados Unidos respectivamente-, Javier no pudo decir presente; no obstante, se reservaba una actuación consagratoria con vistas a lo  que sería el cierre del campeonato, en Zermatt (Suiza), donde  quedó en el séptimo lugar y, por consiguiente, con ese tercer puesto tan codiciado en el Campeonato.

   Cabe destacar el hecho del “esfuerzo extra” realizado ya que, a diferencia de los otros corredores del podio, Javier no cuenta con un equipo que lo apoye: corre por cuenta propia, y debe repartir sus horarios entre el entrenamiento, sus obligaciones familiares y las laborales. Pero nadie podrá nunca arrebatarle esta meritoria alegría, que sería -al decir de Calamaro-”… vivir como estudiante el día de la primavera…”, o mejor dicho: Como Javier a bordo de su bicicleta.

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