El encanto del tablón


 

Los hinchas en el fútbol Argentino son un permanente homenaje a Roberto Fontanarrosa y a  sus épicos dichos.

“El negro”, aquel encantador humorista gráfico, que defendía a las malas palabras como si fueran sus hijas, fue un visionario.  Supo representar al hincha a la perfección.

Domingo a domingo, fecha a fecha, en nuestras canchas  llueven toda clase de malas palabras desde las tribunas: Sueltas, en verso, en canciones, en frases, bien dichas, mal pronunciadas, agresivas y hasta encantadoras.

Años atrás, presente en el estadio José Fierro, pude notar que  los hinchas “decanos” en el  partido entre Atlético  y River Plate, no fueron la excepción.

El sector de plateas estaba lleno, casi en su totalidad, por un público familiar: padre, madre, hijo, abuelo, abuela, etc. Lo que nos hacía suponer que el ambiente podía ser  calmo y medido, pero no, la pasión todo lo puede.

Una silbatina generalizada y saludos a la madre de Delfino formaron parte de la dulce recepción para el árbitro del encuentro. Batalla el “arquerito” de River, cometió el “error” de ir a su arco, lo recibieron no menos de 200.000 insultos y lanzamientos de hielos. Los hinchas no se olvidaron ni de la hermana ni de  la madre del portero y le aseguraban que su novia lo estaba engañando en ese preciso momento.

Cada tiro de esquina era para los jugadores visitantes un seguro concierto auditivo; frases enteras llenas de rimas e imaginación, plagadas de viveza y de maldad. Enunciados propios de un poeta, inventiva incomparable, picardía y capacidad de improvisación

_“Alario, Alario  vos hacenos los  goles a nosotros que en tu casa ya le hicieron varios  a tu novia”.

_  “Pity Martínez Porteño y la con… de tu mama”…

_ “No no, pará, es Mendocino”

_ “Ah bueno. Mendocino y la con… de tu mama”.

Fontanarrosa decía que nadie sabe quien define lo que es vulgar y lo que no es vulgar. Afirmaba que las malas palabras brindan otros matices. Recomendaba atender a las condiciones terapéuticas  de estas, ya que nos sirven para descargarnos.

 

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