“Con todo el dolor del mundo dijimos: ‘nos tenemos que quedar’ y eso fue un declive en lo deportivo”


LOS HERMANOS SEAN UNIDOS. José y Jorge comparten el amor por el handball dentro y fuera de la cancha. Foto: Archivo.

Continuando con la sección de Apretao Live, se sumaron a la charla José y Jorge Cruz Salas, jugadores de handball en Godoy Cruz. En un divertido mano a mano, recordaron sus inicios, las mejores anécdotas relacionadas al deporte y un frustrado viaje al viejo continente.

Al hablar con un protagonista de este deporte sobre sus inicios, muchos remarcan que lo conocieron gracias al colegio. El caso de los hermanos no es distinto al de los demás. Ambos coinciden en que descubrieron el handball en la secundaria. “Era la escuelita de handball del Instituto Pellegrini”, destacó José. Aunque su hermano, Jorge, aclara que “pasamos por muchos deportes, como básquet, fútbol o natación”. Sin embargo, el gusto que le habían tomado al balón mano fue mucho más fuerte para inclinar la balanza a su favor. “Empezamos a averiguar y ver videos de cómo jugaban en Europa y en otros países y ese fue el puntapié para enfocarnos en este deporte”, expresó Pepe.

A lo largo de sus carreras, defendieron las camisetas de Pellegrini, Complejo Belgrano, Seven Handball y CAIH, en dos periodos, hasta llegar a Godoy Cruz de Mendoza. Además, tuvieron un breve paso por un club español, en donde realizaron las pruebas con el tercer equipo. “En unas vacaciones familiares por Europa, fuimos con la intención de conocer una cancha de ahí. Logramos conocer la del Alcobendas, un club cerca de Madrid, y comenzamos a tener contacto con el técnico y surgió la posibilidad de entrenar con ellos. Sabíamos que iba a ser difícil volver a viajar, más que nada por el tema económico, pero lo hablamos con mi viejo e hicimos un esfuerzo para regresar a España”, comentaron los hermanos.

Durante los tres meses de prueba en el club español, se adaptaron al equipo, al ritmo de juego y el entrenador les comunicó que le gustaría que formen parte del conjunto. Sin embargo, la situación económica de nuestro país les cortó el sueño europeo a los hermanos. “En septiembre de 2018 teníamos que regresar y una semana antes del viaje, el dólar se fue por las nubes. De tener para cubrir el gasto de un mes, pasamos a tener para unos días apenas”, contaron, con cierta tristeza. De la mano con esta situación, agregaron que “con todo el dolor del mundo dijimos: nos tenemos que quedar y eso fue un declive en lo deportivo”. Pero aclararon que “la experiencia fue lo mejor”.

En su actual club, hace una semana comenzaron con los entrenamientos respetando las medidas de higiene y seguridad para evitar el contagio del virus. “Son grupos de hasta diez personas, cada uno en su zona con su pelota, respetando la distancia. Al momento de ingresar al predio, tenemos que entrar separados, nos toman la temperatura y nos higienizamos, tanto las manos como el calzado”, concluyeron los hermanos.

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